Todo se desbordó. Una semana de aniversario de una Coronación Canónica que la mayoría no sabe muy bien explicar qué es, ha desbordado lo imaginable en una ciudad en la que tanto gusta una imagen y una procesión.
Horas de retraso en un cortejo que por su barrio es incapaz de avanzar, colas de hasta 4 horas para besar la mano de la Virgen durante 3 días consecutivos, triduos, misas masivas multitudinarias, regalos extraordinarios, culminando en una procesión de más de 13 horas inundando la ciudad de devotos, cofrades, curiosos e incluso frikis de toda su ciudad y del resto de Andalucía que aterrizaron en cientos de excursiones y viajes organizados.
Todo por ver una procesión de la Virgen de la Esperanza, la Macarena. Que explique esto un sociólogo. Que lo explique un demagogo o quizá un teólogo.