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martes, 13 de marzo de 2012

Abrazo tanguero


El tango tiene quizá, la envidia de muchas otras danzas, las cuales, poseen miles de virtudes y características admirables, pero ninguna como lo es EL ABRAZO en el tango. Un abrazo en un tango, puede lograr tal sutileza, sensibilidad y conexión de la pareja, que puede descubrir el estado del otro:

Si está contento, si se tuvo un mal día, si no le gusta nuestro baile o si conectamos alma y cuerpo; sin ser necesarias las palabras. Un abrazo, en un solo tango puede transmitir miles de sensaciones. En él, se puede ver si se nos cuida, si se maltrata, si no se escucha al otro o a la música, si se esta nervioso, si se busca un entendimiento, si se busca placer del baile o quizá algo más. Cómo es que una danza, logró y logra que un abrazo se algo tan maravilloso?, Cómo es que se desarrolló este hecho fundamental, en donde en cada encuentro del cuerpo y los brazos son posibles tales sensaciones? (Manuel González)

Fragmento de “ASI SE BAILA EL TANGO”

Así se baila el tango,
Sintiendo en la cara,
la sangre que sube
a cada compás,
mientras el brazo,
como una serpiente,
se enrosca en el talle
que se va a quebrar.
Así se baila el tango,
mezclando el aliento,
cerrando los ojos
pa' escuchar mejor,
cómo los violines
le cuentan al fueye
por qué desde esa noche
Malena no cantó.

1942
Letra: Marvil (Elizardo Martínez Vilas).

martes, 22 de marzo de 2011

Seducción



El baile es una de las más importantes expresiones que tiene el tango. Es innegable su belleza visual, ilustra el espíritu que la música transmite. 


El tango no es un baile que pueda realizarse de forma individual, tiene a la pareja como unidad básica e indivisible. La mujer seduce y el hombre conduce. Es el hombre el que cobija a la mujer y la sostiene, la dama se desenvuelve en todo el baile bajo el amparo del mismo, rompiendo el equilibrio para recostarse sobre su pecho. La actitud de entrega de la mujer la deja en una posición de dependencia y el que manda es el hombre: él decide cuándo, dónde y con qué velocidad se generan los movimientos. 


La tarea de la mujer no es, sin embargo, menos importante: ella debe acompañar la propuesta e interpretar a su compañero en un juego de seducción donde la fragilidad y delicadeza de su desempeño tienen un papel preponderante. Esta relación es la base del tango.