Pasando por alto la absurda letra del villancico (no sé qué tiene que ver Holanda con Oriente para ir a España o a Belén...), la realidad es que esta es la noche más maravillosa del año para aquellos que tenemos o conocemos niños en nuestras familias.
Es un tópico llamarle "la noche de la ilusión", pero la realidad es que a la hora de acostarse, cantidad de almas encerradas en pequeños cuerpos humanos rezuman nervios y sueñan por ver cumplidos sus deseos, evidentemente materiales. Por otra parte, lógico a esa edades.




