Cuentan que hace más de 2000 años, sólo unos pocos ayudaron a bajar de su cruz al mártir, ya muerto y torturado. Cuentan que algunos de sus seguidores le traicionaron, le abandonaron y lo entregaron.
Muchos de los que lo continúan siguiendo hoy en día hacen lo mismo que hace 20 siglos y no aprendieron nada de lo que Él nos enseñó.
Poco nos importan a muchos de los cristianos de golpe de pecho, que sigan cayendo mártires en las cruces de hoy, que tienen forma de alambradas y cuchillas. Algunas las querrían incluso más altas o más afiladas.











