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martes, 17 de diciembre de 2013

Una nana para mi niño


Ahora que miramos tanto al norte como modelo de muchas cosas, de prosperidad, de honradez, de educación, de tecnología, etc. Ahora que muchos quieren irse a vivir arriba, donde dicen que se vive mejor...

Yo me reivindico ser del sur, con esa música que nos acompaña desde la más tierna

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Sandra Rehder


Tuvimos la suerte de conocer  a esta artista con mayúsculas en un festival de Tango en Jerez. Nos enamoró y cautivó con su fuerza y su voz, con su particular manera de versionar a los grandes clásicos argentinos y, sobre todo, por los sentimientos que destila y los que hace aflorar en aquellos que tienen el placer de presenciar una actuación suya.


Esa vez fue la primera de unas cuantas actuaciones que hemos hecho el esfuerzo de desplazarnos a presenciar a Madrid, Barcelona, Granada. Todas ellas mágicas, destilando emociones con sus interpretaciones e, incluso, con sus composiciones y poemas. 
Buen gusto y genio embriagador sobre el escenario, cálida, llana y amable fuera del mismo.


El arte no es directamente proporcional a la fama. Eso es evidente cuando uno mira la lista de éxitos actuales y comprueba lo mediocre y cutre que es el panorama.
Siempre me ha parecido lamentable que verdaderos artistas no sean lo suficientemente conocidos y difundidos.
¿Por qué no descubrir a Sandra Rehder? Discografía que engancha y con la que deleitarse. ¿Por qué no probar? Escúchenla. ¡Qué pena que Barcelona nos pille tan lejos!




martes, 26 de abril de 2011

Oración cantada


Rezo jondo, oración cantada, ... Existen múltiples definiciones para la saeta popular andaluza. Pero una cosa está clara, cuando se le dedica al Titular de tus plegarias y sale de la verdadera devoción y con el corazón del que la canta, hace que se estremezcan hasta las almas más frías y duras.


La saeta se remonta a un momento incierto de la historia como un cántico popular cuya intención era incitar a la devoción y a la penitencia, con ocasión de un Via Crucis, o como cántico de pasión. Estas saetas sentenciosas o avisos morales fueron cantados en el siglo XVIII por los hermanos de la Ronda del Pecado Mortal, que recorrían las calles para inclinara a los fieles a la piedad y el arrepentimiento.
El nacimiento de la saeta popular y la costumbre de cantarla el pueblo para expresar su sentimiento religioso data, aproximadamente, de mediados del siglo XIX. Esta primitiva saeta, actualmente casi desaparecida, conmovía por su entonación grave, pausada y monótona, sencilla de estilo y ejecución. Nacieron como fruto de las modificaciones que, sobre las saetas antiguas, realizaron intérpretes de cada localidad andaluza. Las saetas tenían la señal de identidad de su lugar de origen, lo que dio lugar a cantos propios y autóctonos como la saeta vieja cordobesa, la cuartelera de Puente Genil, las saetas marcheneras o la samaritana de Castro del Río.
En el lecho del pueblo llano, confluyeron a principios del siglo XX ese canto de la fe y esa otra forma de expresar los sentimientos más profundos que es el flamenco. La expresión artística del pueblo dio forma a la saeta, aflamencándola y adaptándola a sus estilos.