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lunes, 2 de junio de 2014

Aniversario de la Esperanza Macarena


Todo se desbordó. Una semana de aniversario de una Coronación Canónica que la mayoría no sabe muy bien explicar qué es, ha desbordado lo imaginable en una ciudad en la que tanto gusta una imagen y una procesión.

Horas de retraso en un cortejo que por su barrio es incapaz de avanzar, colas de hasta 4 horas para besar la mano de la Virgen durante 3 días consecutivos, triduos, misas masivas multitudinarias, regalos extraordinarios, culminando en una procesión de más de 13 horas inundando la ciudad de devotos, cofrades, curiosos e incluso frikis de toda su ciudad y del resto de Andalucía que aterrizaron en cientos de excursiones y viajes organizados.
Todo por ver una procesión de la Virgen de la Esperanza, la Macarena. Que explique esto un sociólogo. Que lo explique un demagogo o quizá un teólogo.

martes, 27 de marzo de 2012

Domingo de Pasión


 En la jornada dominical, mientras Andalucía decidía su futuro en los urnas, la parte más "capillita", costumbrista y/o devocional de nuestras ciudades, se agolpaba en colas en la puerta de algunas iglesias.
El Domingo de Pasión, el del pregón de las diferentes Semanas Santas, es también unos de los días de cultos internos por excelencia de las hermandades.
Era día de trajes con escudo en la solapa, según la ciudad, de gominas en los cabellos, para el cofrade figurón, de trípodes para captar la instantánea imposible, o más bien la típica, para el friki fotógrafo, de estremecimeinto del devoto más leal, de besos de niños recorriendo el camino que enseñan sus padres o simplemente una ocasión una excusa para pasear por la ciudad en un día de mucho ambiente.
Sea cual sea el caso, es un día de vísperas de lo que vendrá y, como suele ocurrir con casi todo en la vida, se disfruta más de la ilusión de lo que está por llegar que de lo que llega realmente.





lunes, 21 de noviembre de 2011

Hace un mes



A veces parece un mundo, pero otras, según se mire, me parece que aun estoy allí delante.
Delante de una señora con gesto serio, muy guapa, que hablaba en algo imposible de entender para mi y para los que me acompañaban. Nos preguntó sobre nuestra intención de ser padres, sobre la preservación de su cultura natal, sobre la opinión que, de lo que estábamos haciendo, tenía el resto de nuestras familias. Las tres parejas andaluzas contestábamos asintiendo, al unísono y con firmeza a cada una de las cuestiones que nuestro querido traductor nos trasladaba en nuestra lengua. Jamás olvidaremos lo que allí ocurrió, ni el rostro de la bella señora, ni su tono de voz, ni las interpelaciones balbuceantes de los labios del adorado Fikru, ni, por supuesto, cuando dijo éste que los niños que teníamos asignados eran a partir de ese momento nuestros hijos para el resto de nuestra vida.
Salimos los 6 dando las gracias a la señora juez, con lágrimas incipientes en los ojos que, al alcanzar el pasillo se convirtieron en llanto desmesurado, en besos a nuestras parejas y en abrazos entre todos. Algunos nos conocíamos hace 2 días y lo vivimos y nos sentimos como si nos conociésemos de siempre. Muchas experiencias y sentimientos comunes, mucho guardado que afloró, mucha espera y ansia que cada una llevó a su manera y que confluyeron en ese día y que experimentamos juntos.
Ya sólo quedaba recoger a nuestros respectivos pequeños y juntar sus oscuros cachetes a los nuestros y darles ese beso infinito que llevábamos años soñando dar.
Sólo hace un mes y parece que llevamos toda la vida. Pero nada de lo que ocurrió ese día, en esa sala, lo podremos olvidar, ni a ninguno de los que compartieron y fueron testigos de lo allí vivido.


lunes, 6 de junio de 2011

Besos VIII: los devocionales


Te acercas, La miras de cerca a Sus ojos llenos de lágrimas de cristal. 
Ella es inerte pero el corazón se te encoge como si tuvieras delante un ser superior, una vida que está por encima de la propia y que hace que estés allí de pie mirándola, atónito. Sin embargo, alguien la creó de la madera hace cientos de años, quizá por inspiración divina, o más bien por un encargo de algún acaudalado de la época, no se sabe con certeza ni importa.
Lo realmente importante es lo que le supone a muchos de los vivos, lo que sienten al mirarla que hace que se postren ante Ella y la besen, para mostrarle su respeto, cariño o simplemente su devoción.
Inexplicable, ¿verdad?
Lástima de los que no lo sienten, que no tengan esa fortuna.




miércoles, 18 de mayo de 2011

Besos VII: Los inmortalizados


A estos les falta la espontaneidad del momento, aunque no dudo que en ocasiones encierren un cariño verdadero, pero lo cierto es que es un paripé para inmortaliar lo enamorado que estaba uno delante de un monumento o un paisaje genial.
Hombre, como recuerdo está bien, pero sinceros, sinceros no son en ese instante.

jueves, 27 de enero de 2011

Besos VI: caníbales


Son besos con la sospechosa intención de hincar el diente en el receptor de ese supuesto cariño. Lo curioso de esta variedad, es que el citado receptor, a pesar del daño ocasionado, se encuentra muy a gusto con el "depredador" e incluso se muestra receptivo a convertirse repetidamente en su víctima. ¿Será síndrome de Estocolmo?


Más bien será que el criminal besucón en cuestión es para comérselo normalmente y, como no podemos, pues nos dejamos comer por él.
Qué maravilloso regalo a diario que hace que cada día sea como un cumpleaños. FELICIDADES y disfrútalo muchos años más.

miércoles, 26 de enero de 2011

Besos V: paternales


Normalmente se da con los ojos cerrados, ya que seguramente te vienes a sumir en una sensación cual si probaras con tus labios lo más parecido al sabor celestial.
Seguramente no sea así y el cielo nunca será tan dulce. 

viernes, 14 de enero de 2011

Besos IV: agradecidos




A lo largo de mi vida, de mi crecimiento, del proceso en el que todo humano evoluciona hasta ser persona he recibido una cantidad de cariño descomunal de mis padres. Ese cariño se ha reflejado en todos los sacrificios, desvelos, ejemplos y, en definitiva, en toda una vida enfocada al bienestar mío y de mi hermana.
Como gesto y símbolo principal del cariño están los besos que hemos recibido, sobre todo los maternos, que es el papel que tocaba, para él quedaba el de duro y recto, aunque al final igual de desprendidos uno que otro.
Ahora, que ya uno es el que es gracias a ellos, no hay tiempo, ni lo habrá, para compensar todo ese amor y esos sacrificios. Solo queda demostrarlo con gestos, como esos besos que, además de cariñosos, son de agradecimiento y se quedan un mero intento de devolver todos aquellos recibidos: cuando uno aprendía a andar, cuando me hacía pupa y lloraba, cuando me despertaba por las mañanas, el de buenas noches y, uno de mis favoritos y que echo de menos: el de tomar la temperatura en la frente, para concluir con la frase: "está fresco como una lechuga"
Gracias

jueves, 13 de enero de 2011

Besos III: falsos y traidores


Esos besos interesados, ese afecto que se finge por un motivo que en el fondo si es amoroso: de amor y apego al dinero y al poder. Qué manera más sucia de manchar el gesto de cariño más universal y bonito que existe. ¿Quién no conoce o se ha topado con un Judas de estos en su vida?

Besos II: los apasionados




























El beso apasionado, desmesurado, incluso lascivo, morboso y oculto, ese que sienta las bases de los impulsos reprimidos y que, por insistente y ardiente desata los instintos de quien lo recibe.
Ese beso se paladea mucho mejor cuando, además de pasiones carnales, desprende amores incondicionales.

miércoles, 12 de enero de 2011

Besos I: los tiernos


Quizá de los más bellos que se pueden dar. Esos besos que te impulsan a darlos la ternura de lo que estás viendo. Por ejemplo, la visión de un niño que balbucea unas palabras, la de una niña que te sonríe ante una mueca simplona. Por qué los pequeños seres humanos nos inspiran ese sentimiento y nos crean el impulso de demostrarles ese amor, aunque a ellos les de igual? Será porque nos inspira su indefensión, su inocencia que nos recuerda lo que nosotros ya perdimos?
No lo sé, la verdad, pero lo cierto es que, el que nunca ha sentido el deseo de besar a un niño con ternura, no es de la especie de seres humanos a la que yo pertenezco y, sinceramente, le compadezco.