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martes, 26 de abril de 2011

Oración cantada


Rezo jondo, oración cantada, ... Existen múltiples definiciones para la saeta popular andaluza. Pero una cosa está clara, cuando se le dedica al Titular de tus plegarias y sale de la verdadera devoción y con el corazón del que la canta, hace que se estremezcan hasta las almas más frías y duras.


La saeta se remonta a un momento incierto de la historia como un cántico popular cuya intención era incitar a la devoción y a la penitencia, con ocasión de un Via Crucis, o como cántico de pasión. Estas saetas sentenciosas o avisos morales fueron cantados en el siglo XVIII por los hermanos de la Ronda del Pecado Mortal, que recorrían las calles para inclinara a los fieles a la piedad y el arrepentimiento.
El nacimiento de la saeta popular y la costumbre de cantarla el pueblo para expresar su sentimiento religioso data, aproximadamente, de mediados del siglo XIX. Esta primitiva saeta, actualmente casi desaparecida, conmovía por su entonación grave, pausada y monótona, sencilla de estilo y ejecución. Nacieron como fruto de las modificaciones que, sobre las saetas antiguas, realizaron intérpretes de cada localidad andaluza. Las saetas tenían la señal de identidad de su lugar de origen, lo que dio lugar a cantos propios y autóctonos como la saeta vieja cordobesa, la cuartelera de Puente Genil, las saetas marcheneras o la samaritana de Castro del Río.
En el lecho del pueblo llano, confluyeron a principios del siglo XX ese canto de la fe y esa otra forma de expresar los sentimientos más profundos que es el flamenco. La expresión artística del pueblo dio forma a la saeta, aflamencándola y adaptándola a sus estilos.

sábado, 19 de febrero de 2011

De vuelta con nosotros



Tras 8 meses sin Ella, ya está de vuelta en Cádiz desde el pasado miércoles.

Pocos hemos sido los afortunados que hemos ido viendo durante este tiempo como la han ido poniendo guapa y los que hemos podido calmar la inquietud y el miedo del "qué le harán".

Por fin, mañana domingo, podrá lucir lo bonita y lo limpita que la han dejado en el magnífico Convento que ahora la cobija. Ya podrán todos los que la quieren disipar las dudas de si será la misma y podrán volver a confiarle sus miedos, sus anhelos, sus tristezas y sus inquietudes, y podrán volver a sentir cómo sus nuevas lágrimas siguen calmando las suyas, como su boca les sigue dando el aliento necesario para tirar "palante" y cómo sigue mirando por nosotros, porque nunca dejó de hacerlo aunque estuviera fuera de la vista de todos nosotros en un taller de Sevilla. Ella, como una buena Madre siempre está ahí, con sus hijos.

Arropémosla a su vuelta en sociedad, os aseguro que podremos presumir de Ella.