Mostrando entradas con la etiqueta otoño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta otoño. Mostrar todas las entradas
martes, 11 de diciembre de 2012
Otoño madrileño
Cuando la gran ciudad, la capital, se llena de visitantes del resto de España y éstos inundan lo típicos lugares ávidos de ver lucecitas, puestos de belenes, franquicias como en el resto de ciudades y el reloj de fin de año, uno sabe que se ha colado en Madrid en el puente de la Constitución.
martes, 4 de diciembre de 2012
Nostalgia
Cuando uno está metido hasta plenamente en el otoño y el invierno nos avisa de manera seria que está cerquita, la playa se convierte en un elemento nostálgico de una época no muy lejana.
domingo, 23 de septiembre de 2012
Llegó el otoño
Si, llegó por fin el otoño. Y digo por fin, porque exceptuando ciertos placeres que, a mi juicio nos regala el verano (acuáticos y nocturnos básicamente), para mi gusto la época estival nos martiriza con bastantes incomodidades (en su mayoría pegajosas). Esto hace que cuando llega Mayo lo que empiezo es a contar los días para que llegue de nuevo Octubre.
Pero, no nos equivoquemos. Que comience el otoño no significa que se acabe el calor de un día para otro.
sábado, 11 de agosto de 2012
Que llegue cuanto antes...
Cuando nos encontramos en pleno Agosto, con las temperaturas por las nubes, con el descanso mermado y con la obligación de ponerse como un salmonete para estar teóricamente más guapo, intento pasar este desagradable trago climático evocando ese sol de invierno que calienta los costados contraidos por el frío, un paisaje nevado que invite a ponerse un buen chaquetón e incluso un gorro de lana.
jueves, 3 de noviembre de 2011
Un pucherito
¡Cuando llega el fresquito, qué bien sienta un pucherito!
Es una pena que no se fomente ese tipo de exquisiteces y sea más fácil llevar a los pequeños a comer hamburguesas y otras "delicatessen". A lo mejor la culpa es de nuestras madres no regala muñecos de disney con el platito de puchero.
domingo, 25 de septiembre de 2011
Escondidos
En esta época del año, cuando los días empiezan a acortarse y comienza la rutina de una nueva temporada o curso, empiezan a salir a flote las "depres" o el bajón postvacacional, como llaman algunos.
" ...los psicólogos señalan dos datos positivos a todo esto. El primero es que las depresiones son cosas de ricos. Puede sonar cínico, pero es la pura verdad. Y es que la naturaleza humana es tan sabia que solo se permite estar de bajón cuando todo va bien. En efecto, cuando vienen mal dadas, cuando hay un problema serio de verdad, no hay neura que valga, como no hay depresiones entre quienes luchan por sobrevivir o dar de comer a sus hijos. Sin embargo, sin llegar a situaciones tan extremas, existe otro mecanismo extraordinario que solo se activa en tiempos difíciles, lo llaman ‘resiliencia’. La palabra viene del latín, quiere decir ‘rebotar’ y habla de la capacidad del ser humano para sobreponerse a la adversidad y salir adelante. En tiempo de vacas gordas, la resiliencia solo la conocen personas que tienen un drama en su vida: un gran revés económico, una muerte cercana y muy dolorosa... En cambio, el resto de nosotros, a los que no nos ha tocado sufrir, seguimos ahogándonos en nuestro minúsculo y particular vasito de agua, angustiados porque nos ha salido una nueva arruga o porque solo tenemos 200 amigos en Facebook.
No creo que la situación que nos espera este otoño sea apocalíptica, pero tampoco va a ser un picnic, de modo que me alegra saber que tenemos a mano esa útil herramienta de la resiliencia. Modestamente, puedo decir que en épocas especialmente difíciles de mi vida se ha activado este singular mecanismo y lo que se siente es, sobre todo, una gran lucidez y una gran tranquilidad. Lucidez que le hace a uno ver la realidad en su justa dimensión, sin exageraciones, sin dramatismos, sin histerismos propios de niños ricos y malcriados. Y tranquilidad de saber, curiosamente, que uno es mucho más fuerte de lo que jamás pudo imaginar en las épocas doradas. Porque otra cosa que se descubre en estos casos es que el ser humano está más programado para la adversidad que para la bonanza. Así debe ser porque, si hemos logrado todo lo que hemos logrado hasta ahora, desde luego no es por cómo somos en los tiempos tontos y ricachones, sino gracias a cómo se resiste y ‘rebota’ en los malos tiempos." (Carmen Posadas)
No creo que la situación que nos espera este otoño sea apocalíptica, pero tampoco va a ser un picnic, de modo que me alegra saber que tenemos a mano esa útil herramienta de la resiliencia. Modestamente, puedo decir que en épocas especialmente difíciles de mi vida se ha activado este singular mecanismo y lo que se siente es, sobre todo, una gran lucidez y una gran tranquilidad. Lucidez que le hace a uno ver la realidad en su justa dimensión, sin exageraciones, sin dramatismos, sin histerismos propios de niños ricos y malcriados. Y tranquilidad de saber, curiosamente, que uno es mucho más fuerte de lo que jamás pudo imaginar en las épocas doradas. Porque otra cosa que se descubre en estos casos es que el ser humano está más programado para la adversidad que para la bonanza. Así debe ser porque, si hemos logrado todo lo que hemos logrado hasta ahora, desde luego no es por cómo somos en los tiempos tontos y ricachones, sino gracias a cómo se resiste y ‘rebota’ en los malos tiempos." (Carmen Posadas)
Nada en la vida sucede como uno desearía idealmente y luego resulta que lo sucedido adquiere sentido por sí mismo y es perfectamente válido para salir adelante.
Así por qué ser tan débiles y esconderse en nebulosas artificiales para negar la realidad, si es esa realiadad tiene cosas maravillosas que disfrutar y un millón de ilusiones que alcanzar.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)





