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martes, 18 de marzo de 2014

DÍA DEL PADRE

Hoy celebramos el día del padre.

Y quiero hacer una mención especial al mío:
 RAFAEL


 
















al que cada día, me parezco más.

Cuando era pequeña pensaba: 
"Oju, qué de normas, no poner los codos  en la mesa, 
un sitio concreto donde sentarnos, una hora para levantarnos en verano 
y aprovechar el día..

Y hoy por hoy, me alegro de todas esas pequeñas cosas 
porque cuando me escucho riñendo en la clase o a mis hijos, 
escucho a mi padre y sonrío al pensar en lo que nos parecemos, 
en la "cabezonería, en no rendirse y seguir adelante, pase lo que pase.
Cuánto más difícil , más voy a luchar.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Cuando el tiempo ya es eterno


Cuando uno se vea incapaz de hacer lo que hacía antes, cuando dejar pasar el tiempo es en lo que se gastemos precisamente el tiempo, cuando los nuestros hagan ya su vida y solo nos pida el cuerpo sentarnos a esperar, sin saber qué esperamos, cuando vivamos solo con lo ya vivido en nuestra mente....

jueves, 28 de febrero de 2013

La hembra maldita


Siempre he pensado que la mujer, la hembra del ser humano, tiene un halo de divinidad que la hace especialmente admirable. Creo que son seres celestiales, con virtudes inalcanzables para el varón, incluyendo la paciencia y la resignación para convivir con algunas desventajas. Como por ejemplo una debilidad física que la ha puesto a merced de vejaciones y abusos a lo largo de la historia.

domingo, 31 de julio de 2011

Paciencia


Siempre he admirado a las personas pacientes, a las que son capaces de aguardar el objetivo que desean alcanzar sin desesperar en el empeño.
Yo, personalmente, me considero una persona con poca paciencia. No soporto que me hagan esperar, la mayor falta de educación que existe para mi gusto. Que cada uno juegue con su tiempo, pero hacer perder impunemente el de los demás, me parece una ausencia total de respeto.
Pues con esos antecedentes me he ido a encontrar con la orma de mi zapato. Acabo el mes de Julio igual que lo empecé; esperando. Como le ocurre al pescador de la imagen, aguardo a que piquen pero ya el anzuelo está echado hace tiempo y no depende de mi, sino de otros agentes externos el lograr mi objetivo. 
Nunca había prolongado mi paciencia a tales extremos y me pregunto cuál será su límite. 
El límite de la paciencia está allí donde ésta sea inferior al deseo de lograr tu objetivo. Mi ganas son infinitas y creo que seguiré esperando, impaciente, pero superándolo hasta el fin. La meta bien lo merece.