jueves, 24 de febrero de 2011

Contemplando: Bahía Onelli


Cuando uno está de viaje de novios con la persona más increíble que se pueda imaginar, es muy difícil que haya otra cosa te haga abrir la boca de admiración.
En este rincón del sur del mundo, en plenos Andes, entre parques, montañas y glaciares, al final de un camino que transcurre por un espeso bosque, encontramos esta laguna, paraíso de quietud, de paz y sosiego y, por supuesto, de una innegable belleza. A este idílico lugar vienen a desembocar lenguas de hielo infinitas, adquiriendo formas y colores diversos.
Parece que nada se mueve y ciertamente, uno se funde con el paisaje y le gustaría no moverse de allí durante mucho tiempo, disfrutando de los sentidos. Nosotros tuvimos esa suerte. 




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