martes, 12 de marzo de 2013

Juan de Mesa, el aprendiz aventajado


 Era otra época, otros tiempos en los que el arte se enfocaba siempre hacia el poder establecido y, sobre todo, en pos de la religión imperante.
Eso quizá pueda hacerle un autor menor para algunos sectores que desprecian el arte sacro por el mero hecho de ser eso, de tradición cristiana.

Lo mágico de este insigne escultor e imaginero, que aprendió del mejor maestro y, en muchas facetas llegó a igualarle, es que algunas de sus obras consiguen lo que ninguna escritura o pastor consiguió en algunas almas o conciencias. Hace germinar la fe en muchos corazones a los que no ha entrado jamás de ninguna manera.
Independientemente de ser creyente o no, ese mérito, más allá aún que el propio arte, es objetivamente innegable.


Si queréis una muestra, frente a la escultura del autor, en la plaza de San Lorenzo de Sevilla, está su obra cumbre. Preguntas su nombre y veréis como os suena.


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