miércoles, 16 de noviembre de 2011

Sandra Rehder


Tuvimos la suerte de conocer  a esta artista con mayúsculas en un festival de Tango en Jerez. Nos enamoró y cautivó con su fuerza y su voz, con su particular manera de versionar a los grandes clásicos argentinos y, sobre todo, por los sentimientos que destila y los que hace aflorar en aquellos que tienen el placer de presenciar una actuación suya.


Esa vez fue la primera de unas cuantas actuaciones que hemos hecho el esfuerzo de desplazarnos a presenciar a Madrid, Barcelona, Granada. Todas ellas mágicas, destilando emociones con sus interpretaciones e, incluso, con sus composiciones y poemas. 
Buen gusto y genio embriagador sobre el escenario, cálida, llana y amable fuera del mismo.


El arte no es directamente proporcional a la fama. Eso es evidente cuando uno mira la lista de éxitos actuales y comprueba lo mediocre y cutre que es el panorama.
Siempre me ha parecido lamentable que verdaderos artistas no sean lo suficientemente conocidos y difundidos.
¿Por qué no descubrir a Sandra Rehder? Discografía que engancha y con la que deleitarse. ¿Por qué no probar? Escúchenla. ¡Qué pena que Barcelona nos pille tan lejos!




sábado, 12 de noviembre de 2011

Esa primera vez


¡Cuánto tiene de mágico una primera vez! Primeros besos, primeros días, primera vez que vimos o hablamos con alguien que ahora nos importa, etc. Son sensaciones y emociones que, aunque parezcan olvidadas, quedan guardadas en el poso de nuestro ser y nos pertenecen como nuestro y propio o, a lo sumo, compartido con personas de una intimidad muy reducida.
Tengo muchas primeras veces maravillosas propias, pero desde que soy padre y tengo unos hijos tan especiales (3 semanas escasas), he vivido un montón de primeras veces en el rostro de ellos. De todas esas ocasiones vividas en estos días me quedo con la que más ilusión me hacía antes de que llegaran a casa.


Jamás podré olvidar el día en que mis niños vieron el mar con sus ojos por primera vez. Era una tarde de otoño, el sol caía y hacía mucho frío. Al divisar el agua desde las dunas de arena de la playa de Cortadura corrieron como posesos, tocaron la arena húmeda y llegaron hasta la orilla donde se frenaron y rieron y saltaron de emoción al ver como las olitas iban y venían.


Abrieron los brazos y se impregnaron del aire y la sal. La felicidad plena se reflejaba en sus rostros. Nosotros nos emocionamos y por un momento alcanzamos ese cielo anaranjado que nos iluminaba.
Este momento inolvidable para mi familia fue compartido con dos buenos amigos, privilegiados ellos y afortunados nosotros de vivir lo vivido ese atardecer gaditano.

martes, 8 de noviembre de 2011

Esos ojos negros




Esos ojos que tanto se preguntan, esos ojos que tanto les extraña, esos ojos ávidos de contemplar lo de fuera, esos ojos expectantes, ansiosos, deseosos de descubrir cosas, necesitados de entornarse por una sonrisa, por la felicidad y por recibir cariño constante, ... Esos preciosos ojos redondos empezarán hoy a descubrir los piropos que nunca le debieron faltar y a olvidar lo que nunca debieron ver.

Enhorabuena Raquel!!!!




lunes, 7 de noviembre de 2011

Mis hijos




Os presento a mis hijos.
Hace 20 días la familia se amplió con Tsega y Milya con los que hemos vuelto de su Etiopía natal hace 4 días.
Ha costado mucho tiempo, mucha paciencia, mucha desesperación y sufrimiento llegar a ellos. Ha sido un viaje largo, de más de 4 años, que hemos sobrellevado lo mejor posible. Siempre intentamos vivir todo ese tiempo como si el ansiado objetivo no existiera o nunca fuera llegar, porque la vida hay que disfrutarla y todo minuto mal gastado ya no vuelve y esto es más corto de lo que parece.
Muchos no entienden la adopción, creen que es complicarse la vida, otros creen que es una obra de caridad. No lo entienden, están equivocados, es simplemente una opción, la opción que mi mujer y yo hemos elegido para ser padres.
La adopción va mucho más allá de educar y criar a un hijo. Las circunstancias que la rodean suponen un cambio radical de vida y una nueva orientación que pasa por encima de certidumbres y creencias.
Pone en crisis la seguridad, la comodidad las expectativas  y es capaz de sacar lo mejor y lo peor que hay en cada uno de nosotros.
Por eso creo que seria un error planteársela como un fin o un objetivo en si misma. Una actitud así conllevaría a una inevitable frustración.
La adopción es una aventura en la que la incertidumbre, la sorpresa y lo imprevisto están a la orden del día. Obliga a replantearse a cada momento un montón de cosas y a sustituir la certeza por una actitud expectante y abierta. La adopción es una aventura para aventureros. Aquellos que busquen seguridades, estrategias u organización y mantengan expectativas cerradas o limitadas, que se abstengan.
Solo puedo decir que somos inmensamente felices y que la aventura, lejos de acabar, está empezando ahora y que habrá muchas dificultades, pero que pondremos todo nuestro empeño y amor  por resolverlas.
Os dejo con una frase que he leído sobre nuestros hijos y que reza: "No tendrán nuestros ojos, pero si nuestras sonrisas".

jueves, 3 de noviembre de 2011

Un pucherito


¡Cuando llega el fresquito, qué bien sienta un pucherito!
Es una pena que no se fomente ese tipo de exquisiteces y sea más fácil llevar a los pequeños a comer hamburguesas y otras "delicatessen". A lo mejor la culpa es de nuestras madres no regala muñecos de disney con el platito de puchero.

lunes, 31 de octubre de 2011

Contemplando: los acantilados de Moher



Si el mundo tiene algún final, un lugar donde la tierra y el mar compiten en majestuosidad, donde la naturaleza sacude con virulencia en todas sus formas y te das cuenta de que es más fuerte que el hombre y, si encima, toda esa violencia te embriaga de belleza y sensaciones..., seguramente estés visitando los acantilados de Moher, al este de Irlanda.

lunes, 24 de octubre de 2011

La luz de ahí afuera



Entre tanta dejadez y escasez, donde existe la paradoja de que una salita llena de gloria y de miradas inocentes sea mal oliente, lo mejor es calzarse unos zapatos nuevos, insignificantes para el bolsillo de nuestra sociedad, y salir corriendo buscando fuera una luz, un futuro, una familia, un abrazo.
La otra paradoja llega cuando de las tinieblas de las que aleja ha tenido la oportunidad de vivir unos valores que la supuesta panacea de nuestra sociedad del bienestar no le enseñará nunca. Eso si, encontrará una familia que la quiera bien y lo digo con conocimiento de causa.