domingo, 16 de junio de 2013

Maternidad en las venas

Hay quien dice que no, que todo es cultural e impuesto por la sociedad imperante.
Ese instinto natural, que es el amor maternal en los seres humanos, está sujeto, ciertamente, a cambios histórico culturales, pero esto se debe a la manera en que se establece inmediatamente después del nacimiento del bebé, el contacto y la relación madre-hijo, al modo y la forma –al sí y al cómo- de estas relaciones que, a su vez, dependen en grado muy importante de la cultura, la tradición, la moda y las ideas dominantes en cada época. A mi juicio, el instinto maternal existe, pero es influenciable por elementos ambientales extraños.

La pena es que esta teoría de que todo es por la imposición del entorno no se basa en criterios cientificos o algun tipo de empirismo. Suele deberse a unos defensores irracionales de la igualdad, equidad y paranoias varias. Defender la igualdad no es suponer estúpidamente que somo iguales los hombres y mujeres. 
Significa que tenemos iguales capacidades intelectuales y que debemos tener igualdad de trato y de oportunidades. Pero para defender eso no podemos llegar a poner en duda la maternidad que corre por la venas de una niña, no se puede negar la feminidad, ni criminalizar al varón por el siempre hecho de serlo.
En fin, esperemos que la recortada educación que les toca a nuestros hijos recupere, al menos, algo sentido común recortado ya hace unos años, aunque no lo creo.

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